Museo de Arte Precolombino
un espacio para la legitimación

José Cornelio Bello (*)

   El primer Museo de Arte Precolombino de Sudamérica se inauguró hace algunas semanas en el Cusco, en el marco de la 17ª Cumbre del Grupo de Río. La existencia de ese espacio merece todo nuestro reconocimiento porque destaca el valor estético, y no sólo histórico, de las producciones prehispánicas.
   
La noticia de la inauguración del Museo de Arte Precolombino en el Cusco tiene un carácter de capital trascendencia por dos motivos: la legitimación del objeto precolombino como artículo artístico y la creación de un espacio donde el primero se asume en un sentido fundamentalmente estético.
Ambos aspectos son importantes, pues determinan una asunción del objeto precolombino peruano como un nuevo concepto, a saber: el artículo precolombino como objeto de arte, es decir, como cuestión cultural que, además, de su carga histórica posee per se una carga muy estética. Esto puede parecer de naturaleza elemental e intrascendente a los ojos del erudito familiarizado con la naturaleza artística del objeto precolombino; pero resulta totalmente novedoso a los ojos del espectador profano, pues la visión de su pasado prehispánico se amplía de una manera mucho más totalizadora.
Todo objeto de arte es también un artículo histórico. La historia del arte es ante todo una historia de la cultura, que incluye los aspectos sociales, políticos, económicos y filosóficos, entre otros, del grupo humano que ha producido arte. No tomar en cuenta esta postura significa descontextualizar el objeto artístico y caer, por tanto, en el “puro esteticismo”, el cual no conduce a nada. Aquí no tratamos de reivindicar el “puro esteticismo”, sino una visión que anteponga sobre todo el valor del contenido estético, es decir, aquella que legitima el contenido artístico del objeto precolombino. El museo histórico o arqueológico como generador de sentidos fundamentalmente históricos o arqueológicos muestra una visión parcial o, si se prefiere, manipulada, que orienta las significaciones de los objetos precolombinos hacia la instauración de un sentido homogeneizador: el artículo precolombino como objeto principalmente histórico que roza periféricamente con lo artístico. El replanteamiento del discurso en torno al objeto precolombino por parte del museo como espacio que genera sentidos culturales nos parece muy interesante en el caso de un museo de arte precolombino: lo artístico-estético como eje que organiza los demás sentidos (políticos, económicos, sociales, religiosos, etcétera) y como discurso visual-espacial que legitima la naturaleza artística del objeto precolombino, pues le otorga una significación totalmente distinta de la acostumbrada. Esto no significa que al brindarle protagonismo estético al objeto que se exhibe en el “museo de arte” se le quite el sentido histórico o se le otorgue un mayor valor como artículo cultural, dada su naturaleza estética. La idea del museo requiere de aquello que se denomina “intertextualidad”, es decir, la múltiple lectura del objeto desde las perspectivas social, económica, política, religiosa y estética. Una propuesta en la que se privilegia el sentido artístico (y, por tanto, estético) no significa, pues, quitarle o negarle historicidad; sino significa que en ella se ordenan todos los demás sentidos en torno al artístico, que en este caso es el eje principal. Esta sutileza puede parecer un ejercicio inútil, pero debe tenerse en cuenta que el museo es un espacio que actúa como un instrumento ideológico de los grupos de poder dominantes. La negación del sentido estético como eje que organiza los demás sentidos implica una visión muy definida en torno al objeto precolombino: se duda de su valor artístico por los soportes que se usaron; se le niega validez estética, pues no está a la altura de otros “prodigios” artísticos; relumbra calidad artesanal y no artística; su validez artística no es tan importante debido a su carácter autóctono o marginal, etcétera.
El cambio de dirección señala una nueva vía que nos permite re-significar al objeto precolombino, pero también propone un nuevo discurso ideológico en tanto que el museo actúa como “generador de cultura e identidad”. Ello pretende, al parecer, configurar un nuevo discurso en torno a nuestra propia identidad, en la que lo político actúa como factor determinante en la legitimación no sólo artística, sino cultural del pasado precolombino de los Andes centrales como cultura productora de arte. No es casual, pues, la coyuntura que genera este nuevo discurso-museo. éste se dirige hacia el gran público, hacia el espectador desconocido que adquiere conocimientos en el museo, pues reconfigurará su conocimiento en torno a su pasado prehispánico. Esperamos, eso sí, que este museo se haya pensado en la generación de identidad cultural para los peruanos y no, como ya se ha criticado tantas veces, que haya sido pensado para el turista.
Todo museo que se digne llamar como tal debe cumplir tres funciones capitales, a saber: investigar, conservar y educar. La investigación debe propiciar el desocultamiento constante de los datos que el objeto nos ofrece. La conservación apunta obviamente al mantenimiento que todo objeto debe recibir de manera adecuada y permanente. Y la educación apropiada del público espectador depende del óptimo nivel de investigación y conservación que propicia el museo en torno a los objetos que custodia. Esperamos que el nuevo museo de arte precolombino cumpla con estas importantes funciones.
Asimismo, el museo debe ser una entidad dinámica y no estática; tiene que producir constantemente cultura y no congelarla casi hasta la extinción. Para esto es necesario no sólo el apoyo del Gobierno o de aquellas instituciones privadas que tengan la solvencia suficiente como para aportar al progreso cultural del país que los beneficia económicamente, sino que es también necesario contar con un grupo de investigadores preparados de modo eficiente para que puedan afrontar adecuadamente los retos que proponen la investigación y la conservación permanentes.
Una de las propuestas del Consenso del Cusco firmado en la 17ª Cumbre del Grupo de Río, la referente a la identidad cultural y relaciones externas, señala que debe promoverse el afianzamiento de la herencia ancestral, así como la conservación y revitalización del patrimonio cultural. Esperamos que se concrete esta propuesta, además de las otras, para beneplácito de todos los peruanos, en particular, y latinoamericanos, en general. Mientras tanto, celebramos la iniciativa.


(*) Estudiante de Arte.