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ARTICULO |
15 de febrero de
2001 |
Historial De
CARAL En el valle de Supe floreció la ciudad
más antigua de América. Tiene cinco mil años y siete grandes volúmenes
piramidales.
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Ruth Shady,
arqueóloga de San Marcos, muestra maqueta de la pirámide Mayor.
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Es el
descubrimiento arqueológico más notable de los últimos tiempos. La
antigüedad de Caral se detectó a través de 18 fechados radio carbónicos
realizados en USA. Su hallazgo cambia los esquemas que hasta ahora se
tenían sobre el desarrollo de la civilización en el Perú. Hasta hace poco
se consideraba a Chavín de Huántar como el foco cultural de más vieja data
en el país. Ya no es así. Como centro urbano, Caral también trastoca el
orden de antigüedad de las ciudades en el mundo. Los trabajos están a
cargo de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos que, conmemorando sus
450 años de fundación lanza al mundo este sensacional hallazgo.
Escribe DOMINGO
TAMARIZ L. Fotos VICTOR CH. VARGAS
A la altura del kilómetro 158 de la Panamericana Norte, doblando
a la derecha, se abre una vía polvorienta -en algunos tramos afirmada- que
conduce, tras 23 kilómetros, a la ciudad sagrada de Caral, el centro
urbano más antiguo del continente.
Llegar a Caral -cuyo nombre comienza ya a sonar en el mundo científico-
no es fácil. Temerosos de perdernos y de volar una llanta, enfilamos para
allá en una excursión que más parecía una aventura. Caminos que se cruzan
o bifurcan en medio de una soledad espantosa ponen a prueba nuestro
sentido de orientación. Uno que otro asentamiento humano, riachuelos,
algunas granjas de nombres japoneses y, de pronto, el perfil de un vecino
a la vera del camino, que a medida que se acerca abordamos para indagar
por Caral sin hallar una respuesta convincente Por momentos, nos asalta la
duda. Una veintena de kilómetros, que deben cubrirse en 45 minutos, se
convierte así en un viaje interminable. Revoloteando y empapados de sudor,
llegamos finalmente a Caral, la tierra donde hace 5 000 años floreció una
ciudad que albergó a alrededor de 3 000 habitantes.
Al percatarse de nuestra presencia se acerca un joven con un sombrero
de ala ancha. Es Marco Machacuay, uno de los siete arqueólogos
sanmarquinos que, desde hace dos años, residen en la zona para arrancarle
sus secretos a esta tierra seca, desértica, que en un tiempo fue un canto
a la vida.
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Cortaban
las cabelleras de sus muertos. Derecha: Observando uno de los
monolitos que presidían el acceso a la plaza circular hundida. Al
fondo, la pirámide Mayor. |
Hasta hace cinco años nadie imaginó que en el Perú había existido un
centro urbano con arquitectura monumental. Se sabía, desde la década del
40, por fotografías aéreas, que había restos monumentales en el valle de
Supe, pero como no se habían hecho excavaciones nadie imaginó que Caral
era precerámico, es decir, del período que comprende los 3 000 años y 1
600 antes de Cristo. Nadie pensaba que en el precerámico podían haberse
construido centros urbanos con arquitectura monumental. Lo que se conocía
en el resto del Perú eran asentamientos máxime de 10 a 3 hectáreas. Caral
tiene 65 hectáreas, es un poco más pequeño que Pachacámac, pero igualmente
impresionante. El día que el Perú invierta en ponerlo en valor, el país va
a tener, igual que Egipto, pirámides que atraerán cientos de miles de
turistas.
Bajo un sol achicharrante empezamos a recorrer la ciudad cuyos primeros
vestigios ya saltan a la vista: un coliseo circular que acaso albergó 300
personas; viviendas que se recortan con sus paredes de más de un metro de
alto; grandes templos y nichos en los que enterraban a sus muertos
sacándoles previamente la cabellera. Tumbas en las que se han hallado
cadáveres dispersos delatan que la zona fue antes saqueada, aunque no
tanto debido a que cuando los huaqueros comenzaron a trabajar se dieron
cuenta que no encontraban sino arquitectura.
El arqueólogo que nos acompañó, nos sugiere ascender a la pirámide más
grande, que ha sido en parte ya desenterrada. A su entrada había dos
grandes monolitos, que ahora yacen a un costado. Son tan enormes que para
levantar una de ellas se necesitaría el concurso de 12 hombres. Subimos
sus gradas de piedra: uno, dos, tres, cuatro, cinco, sorteando montículos
de tierra, hasta llegar a su máxima altura, 18 metros, desde la que
divisamos la explanada donde se asentó la vieja ciudad y sus seis colinas
que guardan otras tantas pirámides.
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Viviendas
construidas con piedra y arcilla. Sus paredes las pintaban
mayormente de amarillo o rojo. Caral está situada a tres horas de
Lima. |
De regreso a Lima fuimos a ver a la doctora Ruth Shady, directora del
Museo de Antropología y Arqueología de la Universidad Nacional Mayor de
San Marcos y principal impulsora de los trabajos que, desde hace seis
años, se vienen haciendo en Caral. En su oficina de la vieja casona del
Parque Universitario, haciendo un alto en los preparativos de la
exposición que mostrará la cultura de Caral, próximamente, en el Museo de
la Nación, nos dice:
-Nosotros hemos estado trabajando de manera silenciosa, porque cuando
informamos a nuestros colegas peruanos, recibieron la noticia con mucho
escepticismo, dado que cambia todos los esquemas que hasta ahora se tenían
del desarrollo de la civilización. Entonces estaban muy reacios a aceptar
que Caral pudiese ser precerámico.
Cuando los arqueólogos de UNMSM llegaron a Caral, ya la zona había sido
saqueada. Pero no tanto, porque como Caral no tiene cerámica, sino
arquitectura, sólo depredaron las tumbas. Ahí encontraron dos cadáveres;
de un niño que había sido ofrendado antes de una construcción, y de un
adulto que había sido saqueado. "Le habían dado vuelta -dice la doctora
Shady- para encontrar objetos asociados al individuo".
-Lo más interesante de Caral, creo yo -agrega la doctora- es podernos
explicar y comparar con otros lugares del mundo, cuáles han sido las
motivaciones que llevaron a la formación de un estado prístino, porque es
el primer estado que se forma en el Perú. Me parece interesante explicar
qué mecanismos, qué factores intervinieron para que esta ciudad se hiciera
compleja y surgiera un gobierno central; cómo un grupo de personas dejan
de hacer tareas cotidianas como los demás y empiezan a realizar
actividades de gobierno y de administración.
La ciudad de Caral es, por lo menos, 1500 años más antigua que Chavín
de Huántar, que es considerado el foco cultural de más vieja data del
Perú. Por las excavaciones se sabe que Chavín empieza tardíamente, cuando
ya en varios valles costeños había habido desarrollos civilizatorios
previos. Pero Caral-Supe hace ver que ha sido mucho más antiguo el origen
de la civilización en la costa. "Pero eso no quiere decir que no haya
habido poblaciones en la sierra y en la selva en la época de Caral -señala
la arqueóloga. Lo que ocurre es que su desarrollo ha sido menos
complejo".
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Las 32
quenas encontradas en Caral -Supe. Con ellas se proyecta ofrecer
próximamente un concierto. |
Los fechados radio carbónicos (18) indican que Caral comenzó a ser
ocupada hacia los 3000 años antes de Cristo y dio fe de vida hasta cerca
de los 800 ó 1000 años.
-¿Por qué la llaman ciudad sagrada?
-Porque es una época en que por primera vez las sociedades están
teniendo un gobierno central, como le decía, se establece el estado y
utiliza la religión como medio de afirmación. Todo lo que cavamos en la
ciudad está impregnado de religiosidad. Hay muchos fogones construidos
para ofrendas. Hay rituales en cada parte. No solamente en los lugares
públicos o en los templos sino que hasta en las casas. Nosotros pensamos
que Caral ha tenido un halo de religiosidad.
Entre las cosas que se han hallado en Caral, aparte de su sorprendente
arquitectura, hay artefactos de diversos materiales: de hueso, madera,
piedra, boleadoras y quenas -hechas con huesos de pelícano y cóndor-;
adornos para la gente importante o para los dioses que adoraban.
En América, las principales pirámides son las de Yucatán, que se elevan
a 20 ó 30 metros de altura. Pero fueron hechas en la época de Chavín de
Huántar, unos 3000 años atrás, es decir, en el período formativo. En
cambio las de Egipto son de la época de Caral, o sea de hace 5000 años.
-Cuando en Egipto se estaban construyendo las pirámides de Keops, en
Caral se erigían las pirámides que usted ha visto dice, finalmente, con
inocultable orgullo, la doctora Ruth Shady, quien todos los fines de
semana viaja a Caral para continuar un trabajo que pone al Perú, una vez
más, entre los países de mayor riqueza arqueológica en el mundo.
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